Lo que viene siendo el comienzo
Érase una vez, en una tierra muy lejana, existió un reino rodeado de bosques, donde su gente prosperaba y vivía en paz con los reinos vecinos.
Este reino estaba gobernado por un rey y una reina que administraban el reino con equidad y sabiduría. Todo en él era perfecto, excepto por un pequeño detalle: la reina no se quedaba encinta y eso los llenaba de inquietud y amargura por el destino del reino.
Los años pasaban y la descendencia tan deseada no llegaba, mientras, el rey se desesperaba al ver como su amada iba marchitándose, ensombreciéndose su carácter ya de por si un tanto jodido.
Pero una primavera, justo cuando nubes negras se cernían sobre el destino del reino, la reina, con las mejillas sonrosadas comunicó al rey que estaba encinta. Cuando la reina dio a luz, la alegría en el reino se desbordo y por más de una semana los habitantes del reino cantaron, bailaron bebieron y engendraron futuros súbditos del reino por el feliz acontecimiento.
Y fue una niña, llamándola Annah, una niña destinada a reinar con sabiduría como lo hicieron sus padres.
La niña creció y cumplió con el destino que estaba escrita para ella , gobernó justa y sabiamente, aumento la prosperidad del reino y mantuvo la paz con los reinos colindantes…
Y…, esta es la historia que os contarían respecto al reino de cuento de hadas. Pero nosotros, como somos curiosos y no teniendo que hacer algo de más provecho, queremos saber más sobre la vida de Annah y como consiguió llegar a reinar. Pues, queridos y no por ello respetados lectores, esto no le fue tarea fácil en absoluto, teniendo que afrontar un viaje inverosímil acompañada por leales amigos, enfrentándose a terribles peligros para convertirse en la soberana sabia por la que ahora se la recuerda.
Sentaos cómodamente, agarraros bien los machos y dejaros llevar por mis palabras mientras os cuento esta increíble, elástica e hiperbólica historia. Y no digo hierática historia porque de seguro os bizquearían vuestros inocentes ojillos.
No parpadeéis que os lo podéis perder…
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