Llegada al bosque
El carruaje sin distinción alguna se detuvo en el límite del bosque, al comienzo de un sendero que se adentraba en lo más profundo del tenebroso bosque. La puerta se abrió y descendió una figura totalmente embozada, no permitiendo que ojos indiscretos reconocieran su identidad.
— Esperadme aquí, no deseo que me sigáis. Cuidad del carruaje y estad presto a partir — dijo la figura embozada al conductor del carruaje.
— Pero, ¡majestad!,— dijo el conductor echando pie a tierra-, ¡juro por el honor de mi familia que no permitiré que su alteza vague sola por el bosque tenebroso y oscuro sin compañía alguna ¡.
— ¡Silencio Lord Ausmand!, he dicho que no me sigáis, esto he de hacerlo yo sola. Preciso es.
— ¡Es mi honor el que esta en juego!, ¿no soy acaso el descendiente de aquel que arremetió con fuerzas desiguales en la batalla de Yhn contra el enemigo?, ¿Y no fue mi abuelo , cuya sangre corre por mis propias venas el que lanza en mano acabó con el último dragón que horado con sus horribles zarpas el reino?.¿ Y no es verdad que fui yo quién acabó con la amenaza de los vampiros rampantes, provisto solamente con una estaca y mi singular ingenio?
— ¡Basta!, callaos he dicho, no me obliguéis a proceder de otra manera.
— Y no es mas cierto que yo, siendo aún niño no.. — el aire se concentró a su alrededor-, me enfrente... y pe...ro.. querrrr ¡croooakkkkkkkk!
La figura recogió a la rana, antaño conocida como Lord Ausmand —No os preocupéis, recuperareis en un rato el don de la palabra y cuando vuelva hablaremos de volver a vuestro ser — dijo mientras la depositaba en el interior del carruaje.
Y mientras la luna asomaba por detrás de un cúmulo de nubes, la figura embozada se adentro con paso firme en el bosque tenebrosamente oscuro.
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